martes, 21 de julio de 2009

Pedro López de Ayala


Nacido en Vitoria, España en 1332 de una importante familia, ya que fue sobrino nieto del cardenal Barroso. Pedro (o Pero) López de Ayala recibió una educación basta, tanto eclesiástica como militar y cortesana. En su juventud sirvió en la Corte del rey don Pedro, aunque más tarde formó parte del partido de don Enrique de Trastámara, su opositor. El año 1369 fue hecho prisionero por los ingleses, durante la batalla de Nájera. Dos años después, con el triunfo definitivo del rey don Enrique, inició una carrera en la Corte como embajador; primero en el Reino de Aragón y más tarde en Francia ante Carlos VI. Durante el reinado del rey don Juan I, participó en la invasión de Portugal y durante la batalla de Aljubarrota en 1385 fue hecho nuevamente prisionero, y tuvo que pasar dos años en tierras portuguesas. En 1390, a la muerte del rey don Juan I, fue nombrado al consejo de la regencia y para 1398 fue designado por el rey, Canciller Mayor de Castilla.
Pedro López de Ayala fue poeta, historiador y traductor. Escribió cuatro “Crónicas” sobre la vida de los reyes Pedro, Enrique II, Juan I y Enrique III, en las que narra los acontecimientos desde el punto de vista como le tocó vivirlos.
Tradujo las “Décadas” de Tito Livio y “Los casos y caídas a acaescimientos muy contrarios que ovieron muy nobles omnes” traducción del “De casibus virorum ilustrium” de Boccacio. También tradujo varias obras dedicadas al personaje bíblico Job.
En poesía fue autor del gran poema “El libro Rimado del Palacio”, que contiene más de 8000 versos, cuya segunda parte es una versión en “cuaderna vía” que contiene sátiras de la vida cortesana y consejos para el gobierno del reino. También incluye versos dedicados a la Virgen y confesiones rituales. La forma dominante es la cuaderna vía, es decir cuartetas monorítmicas de catorce sílabas, aunque también se encuentran incluidas algunas poesías de tipo místico en versos cortos.
Como ejemplo del trabajo literario de Pedro López de Ayala tomamos el poema “Aquí fabla de la justicia”:


Aquí fabla de la justicia

La justicia, que es virtud atan noble e loada,

que castiga a los malos e la tierra ha poblada,

deven la guardar los reyes e ya la han olvidada

seyendo piedra preciosa de la su corona onrada.


Al rey que justicia amare, Dios siempre le ayudará,

e la silla de su regno con Él firme estará;

en el cielo comenzó e por sienpre durará:

desto el Señor cada día muchos enxienplos nos da.


Esta trae la unidat e verdat acompañada,

resplandece, como estrella en la tierra do es guardada;

el rey que la toviere ceñirá muy noble espada,

mas bien cate, si la oviere, que la tenga bien tenprada.


Muchos ha que por crüeza cuidan justicia fazer,

mas pecan en la manera, ca justicia deve ser

con toda su piedat e la verdat bien saber;

al fazer la execución siempre se debe doler.

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